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pastoraLa Pastora Divina de Nuestras Almas, Protectora de Nuestra Juventud, es una talla sedente, del Siglo XX  y autor desconocido que fue adquirida  en abril de 1979 por los primeros hermanos que reorganizaron la Hermandad gracias a la aportación económica de una hermana con el fin de llevar a cabo una romería en el mes de mayo.

La talla se encontraba en una capillita, de una callejuela aledaña a la sevillana calle Zaragoza y se convirtió en el punto de partida que dio lugar a que diez meses después, el Miércoles Santo 2 de abril de 1980, la Hermandad realizara su primera Estación de Penitencia, tras la reorganización de la misma.

La talla, es de madera policromada y aunque en principio fue concebida con pelo natural, en la restauración del año 1995 se le realizó el pelo de talla.

Como particularidad, esta hermandad muy frecuentemente felicita las fiestas navideñas con la imagen de Maria en la advocación de Pastora Divina de Ntras. Almas.

 


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Esta Hermandad Sacramental y Cofradía, está erigida canónicamente en la Iglesia Parroquial de San Isidoro del Campo y San Geroncio de Santiponce (Sevilla), en cuyos altares recibirán culto sus Titulares.

 

Tras muchos años de espera, por fin se vió realizado el sueño de sus hermanos de poseer una casa de Hermandad, siendo el 28 de Febrero de 1988 cuando, tras las obras realizadas en un inmueble adquirido en la Calle Las Musas nº 29, próximo al Templo Parroquial, son bendecidas las nuevas dependencias donde se instalan sus Oficinas, Salón de Juntas, Sala de Exposiciones y Almacenes.

AZULEJO

FACHADA

Durante los ochos años iniciales despues de la reoganización, la Hermandad, tuvo su sede en una pequeña casa de la antigua calle La Iglesia nº 11, hoy calle Francisco Moreno Velázquez.

 

El inmueble actual tiene una totalidad de 145 metros cuadrados entre las dos plantas, y  despues de varias mejoras realizadas, consta de :

 

- Planta Baja: Salón de Exposiciones. En este salón, están expuestos aquellos enseres de mayor tamaño,como son, el manto bordado de la Stma. Virgen, los dos palios que esta posee,los candelabros de cola, la candelería y peana del paso de palio de nuestra titular así como los respiraderos del mismo, el paso completo de Ntro. Padre Jesús Nazareno y el templete del Corpus.

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- Planta Alta: Sala de Juntas y Exposiciones y dependencias de Secrertaría y Archivo. En esta dependencia, están expuestas principalmente, las sayas y coronas de nuestra Patrona, algunas bambalinas de los pasos de palio, varales, ciriales, las túnicas de Nuestro Padre Jesús Nazarenos y las insignias y ropajes que esta cofradía luce cada uno de sus cultos.

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SECRETARIA

En el año 2001, tras la muerte del que fuera hermano Mayor de nuestra Hermandad D. Andrés Velázquez Velázquez, donó a esta Cofradía el inmueble situado en la calle Las Musas 6. Inmueble, que con una superficie de 42 metros cuadrados se utiliza actualmente como almacén.

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ALMACEN

 

 NUEVA NAVE MULTIUSOS

El día 21 de octubre de 2012, una vez finalizados los actos y cultos dedicados a nuestra Patrona, la Stma. Virgen del Rosario Coronada. Dos años después de la colocación de la primera piedra y un año después de iniciar las obras, tuvo lugar la inauguración de la nueva Nave Multiusos de nuestra Hermandad.

El Excmo. Alcalde de Santiponce, D. José Carbonel Santaren y nuestro Hermano Mayor, D. Miguel Ángel Ortega Moreno, tuvieron el honor de cortar la cinta que inauguraba las nuevas instalaciones y compartir el momento con más 250 hermanos y vecinos de nuestro pueblo.

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La nueva Nave Almacén Multiusos, tiene una superficie de 585 metros cuadrados útiles. Cuenta con una zona perfectamente delimitada para el almacenaje de tómbola de feria, pasos de ensayo, caseta de cruz de mayo, enseres del belén, altares de cultos,etc.

Además se he equipado con una amplia cocina, baños de señora, caballero y minusválidos y zona de barra.

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La construcción de la misma ha sido posible gracias a la colaboración de decenas de hermanos, vecinos y amigos que durante un año, nos han estado apoyando con la aportación de materiales a coste mínimo incluso a coste cero y con su trabajo personal. Algunos han trabajado desinteresadamente más de lo que nunca nos hubiésemos imaginado.

Desde estas líneas, la Junta de Gobierno quiere agradecerles públicamente, su inestimable e importantísima labor y por supuesto agradecer a todos los Hermanos de la Hermandad y vecinos de nuestro pueblo en general, el apoyo y colaboración mostrada para con su Hermandad que al día de hoy sigue dando frutos.

Especial agradecimiento a la anterior Corporación Municipal, encabezada por D. José Peña Canelo, la cual hizo posible la cesión del terreno y a la actual dirigida por D. José Carbonel Santaren, que nos ha aportado gran parte la maquinaria y herramientas necesarias para la construcción del equipamiento interior de la misma.

IMAGEN DE NTRO. PADRE JESÚS NAZARENO. C. 1650-1660

SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVII

Madera tallada y policromada. Imagen de vestir, 1,76m.

José de Arce (c. 1600-1666). Atribución.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Durante varios siglos, esta imagen de Jesús con la cruz a cuestas recibió culto en la primitiva iglesia del monasterio de San Isidoro del Campo (Santiponce), en el altar situado al lado de la epístola.

Protagoniza dos salidas procesionales al año. La primera, con motivo de este Vía Crucis del Aljarafe, recorriendo las calles del Conjunto Arqueológico de Itálica entre los vestigios de su pasado romano y, la segunda, el Miércoles Santo, por las calles de la población, con motivo de la celebración de la tradicional Semana Santa.

En esta escultura, concebida para ser vestida, el autor ha representado a Jesús en posición erguida sujetando con las manos el travesaño de una cruz arbórea y dirigiendo la mirada levemente hacia su lado derecho en actitud de dialogar con los fieles, espectadores o santas mujeres. Por su condición de escultura para vestir, hay que centrar su valor artístico en las manos y en la cabeza, que lleva cabello tallado, potencias y corona superpuesta.


Como la imagen no está documentada, los historiadores que han analizado la escultura, valorando su buena calidad artística, han realizado diferentes atribuciones a varios escultores: Juan Martínez Montañés, según una referencia de un inventario de 1875 (Rodríguez Babío 1997); Andrés Cansino (García de la Concha 2000) y Luisa Roldán siguiendo la opinión del Conde de Águila (Carriazo 1929 y García Olloqui 1977). No obstante por su técnica artística y rasgos formales, José Luis Romero Torres, último encargado de estudiar la imagen, la considera obra del escultor José de Arce, maestro del anteriormente citado Andrés Cansino y artista de origen flamenco de apellido “Aaerts” que estuvo activo en Sevilla y Jerez de la Frontera entre 1636 y 1666, fecha de su fallecimiento.

La talla de madera y los rasgos formales de los elementos que componen la cabeza (cabellos, bigote, barba, cejas, etc.) presentan grandes similitudes formales con la de Jesús de las Penas (1655, Hermandad de la Estrella. Sevilla) tallada por José de Arce en su tercera etapa sevillana (1649-1666). El bigote, claramente definido y separado de la barba, está resuelto con dos formas compactas de aspecto blando, contornos limpios y superficie suave que reflejan la sensación plástica del modelado en cera. La boca, entreabierta y modelada con blandura, está concebida con una expresión entre anhelo y necesidad vital de hablar, mostrando siempre resignación y cierta serenidad. La barba bífida nace en la zona baja de la barbilla, muy diferente del tipo tradicional sevillano que presenta el arranque muy próximo al labio inferior. Con este recurso plástico, José de Arce consigue despejar la boca de Jesús para atraer nuestra mirada hacia su gesto de elocuencia o angustia. La expresión de dolor y angustia de la imagen se reafirma en las cejas características de todos los cristos de este artista flamenco: leve arqueo interrumpido bruscamente por el fruncido del entrecejo.

Al gran valor artístico de su cabeza hay que añadir también el de sus manos, que agarran levemente la cruz, siendo muy estilizadas y anatómicamente perfectas, y el de la leve zancada que aporta una gran movilidad plástica a la imagen.

Extracto del Expediente realizado con motivo de la Coronación Canónica de Ntra. Señora del Rosario (Por D. José Luis Romero Torres)

En 1603, la Hermandad se instaló en un altar en el lado del evangelio de la primera iglesia del monasterio, la que encuentra el visitante a su entrada, un espacio sagrado que se convirtió en iglesia parroquial, mientras la segunda iglesia, la principal, que está decorada con el retablo y las figuras orantes de los fundadores tallados por Juan Martínez Montañés, quedó reservada al culto de la comunidad jerónima. La modernización barroca del espacio interior del monasterio medieval podemos agruparla en torno a dos momentos importantes. El primero abarcaría las décadas de 1590 a 1610, en el que Juan Martínez Montañés realizó retablos y esculturas, subcontrató algunos trabajos parciales con otros artistas (tabernáculo de madera con el ensamblador Andrés de Ortega para el retablo del Cristo en 1591) y supervisó las obras de otros escultores (retablo del Niño Jesús que realizó Francisco de Ocampo). En esta etapa se incluyen los trabajos del ensamblador Alonso Rojo y consideramos que se encarga la imagen de la Virgen del Rosario a un artista del círculo de Martínez Montañés, posiblemente a Juan de Mesa.

En la década de 1630 situamos un segundo periodo de reforma ornamental del monasterio en el que se registra una importante actividad constructiva de retablos y mobiliario artístico protagonizada por el arquitecto Luis de Figueroa[1]. En 1636 los frailes acuerdan (8 de noviembre) la realización de un retablo para la Virgen del Rosario: “nra. Señora del pueblo de Santiponce que está en el altar junto al Sto. Cristo se le hiziese un retablo nuevo[2].

En el siglo XIX, el historiador José Gestoso Pérez no valoró el patrimonio artístico de la capilla de la Virgen del Rosario en la descripción incluida en Sevilla Monumental y Artística: “el altar moderno de Nuestra Señora del Rosario, que no contiene nada de notable[3].

1.2.- LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO (SANTIPONCE).-

La imagen de la Virgen del Rosario lleva a Jesús Niño en el brazo izquierdo y responde a la iconografía tradicional difundida por los dominicos. Es una imagen de vestir, cuyas vestiduras ocultan el cuerpo de la figura de talla hasta la cadera que descansa en un candelero antiguo o estructura de listones de madera, dispuestos en forma cónica, que la Hermandad debería conservar por ser uno de los pocos que existen con cierta antigüedad. La imagen posee cabello natural, tiene el cráneo pintado de color oscuro y el busto está pintado del mismo color formando un escote redondo.

La policromía del rostro es de tonos claros con leves toques rosados y presenta un característico cuarteado que no perjudica la conservación de la imagen. Tiene las pestañas pintadas con trazos cortos, además de unas pestañas superpuestas que son añadidas, pues las pupilas están pintadas sobre la madera.


Esta escultura posee los rasgos formales de las Vírgenes talladas a finales del siglo XVI y comienzos del XVII. El conocimiento de la autoría de las imágenes de vestir plantea gran dificultad por los reducidos elementos estilísticos de los que el estudioso dispone, salvo en casos concretos y singulares. Las imágenes marianas de vestir evolucionaron desde la disposición rígida de mirada hierática de las representaciones del siglo XVI, que combinan la herencia de la tradición medieval con el carácter divinizado e idealizado con el que se concibe la Madre de Dios, hasta la humanización del rostro de María reflejando el gozo de la nueva Eva, la bondad de la Madre corredentora o el dolor y la angustia de la madre que pierde a su hijo. En esta imagen de gloria, el rostro no refleja aún la expresión sonriente que caracteriza a la escultura barroca. La composición simétrica de los elementos anatómicos de la cabeza y la rigidez del cuello de canon ligeramente alargado, que enfatiza su belleza ideal, quedan alteradas levemente por el modelado de los labios y el dibujo de las comisuras de los labios que trasmiten una complaciente sonrisa, sólo apreciable desde una contemplación cercana.

Consideramos que la imagen debió de realizarse en los años finales del siglo XVI o primeras décadas del siglo XVII por un escultor de buena calidad artística perteneciente al círculo de Juan Martínez Montañés.

Para aproximarnos a su autoría hemos de analizar detalladamente cada parte de la cabeza de la imagen para detectar los rasgos formales que proceden del maestro y los incorporados por el discípulo. Debemos analizar las formas personales y la técnica que crea cada artista, como su grafía particular. El dibujo y la talla de los labios de la Virgen del Rosario se aproximan a los realizados por Martínez Montañés en la Inmaculada de la localidad sevillana del Pedroso y en la Virgen de la iglesia de San Antonio Abad de Sevilla (ca. 1605-1608)[4]. La nariz posee cierto paralelismo en su solución plástica con la tallada en la última escultura mencionada. También, el dibujo y el modelado de las orejas presentan soluciones técnicas y efectos plásticos idénticos a las talladas por Martínez Montañés en la imagen de San Cristóbal (1597-98, iglesia parroquial del Salvador, Sevilla).

Como observamos, estas imágenes son obras anteriores a la etapa de esplendor de Martínez Montañés. Aunque estos elementos señalen una cercanía al maestro de Alcalá la Real, el gran maestro de la escuela sevillana, no obstante, la rigidez compositiva general de la cabeza, que no se aprecia en sus obras, nos induce a pensar en un artista de su círculo que colabora con él en los trabajos artísticos que desarrolló en el Monasterio de San Isidoro del Campo entre 1591-1613.

Además de estas características que vinculan a la Virgen del Rosario al círculo de Martínez Montañés, en la concepción y talla de sus párpados y ojos apreciamos rasgos próximos a la belleza femenina que el escultor Juan de Mesa imprimió a sus primeros rostros femeninos, como la Inmaculada carmelitana[5] (ca. 1610, Convento de San José, Las Teresas, Sevilla) y la Virgen de la Misericordia (1611 - 13, Hospital de Antezana, en la localidad madrileña de Alcalá de Henares)[6]. Mantenemos estas comparaciones con la salvedad de que la imagen de Santiponce no posee el cabello tallado como presentan las dos tallas mencionadas, una circunstancia que repercute en el aspecto facial de la Virgen. Estos rasgos estéticos femeninos de las obras de Mesa los apreciamos evolucionados en

la Virgen de las Cuevas[7] que Juan de Mesa talló, posteriormente, en 1623-24.


La primera obra documentada de Juan de Mesa, que el profesor Hernández Díaz catalogó, es el grupo escultórico de San José con el Niño caminante, de la localidad sevillana de Fuentes de Andalucía (1615). El joven artista cordobés concluyó su formación en el taller de Juan Martínez Montañés en 1610 con 27 años, una edad muy avanzada si consideramos que la edad habitual para alcanzar la maestría estaba en torno a los veinte años. Entre 1610 y 1615 se incluyen varias imágenes que se atribuyen a Mesa como la Inmaculada carmelitana y la Virgen de la Misericordia, a cuya etapa pertenecería la Virgen del Rosario, de Santiponce, si este artista hubiera sido el autor de la imagen. Esta etapa de Mesa coincide con el trabajo de su maestro en el retablo mayor del Monasterio de San Isidoro del Campo, en el que intervienen varios oficiales, según se estipula en la contratación, a los que desconocemos, aunque siempre se piensa en sus discípulos más próximos, como el mencionado Juan de Mesa. Otro escultor que trabajó en las décadas iniciales del siglo XVII en este monasterio jerónimo fue el artista Francisco de Ocampo, aunque su estilo en esa época deriva de la formación tardomanierista de su tío Andrés de Ocampo[8].

En este análisis no podemos obviar que el maestro Martínez Montañés realizó varios ejemplares de esta iconografía, porque fue muy difundida por los dominicos a partir de la segunda mitad del siglo XVI. En 1590, Juan Martínez Montañés contrató con los dominicos del convento de Alcalá de los Gazules (Cádiz) la realización de una imagen de vestir para la cofradía de la Virgen del Rosario. Esta obra ha sido identificada recientemente[9] con la imagen que existe en la localidad gaditana, después de la recuperación conseguida con su restauración. La imagen muestra la rigidez y el hieratismo que hemos comentado en la escultura de Santiponce, aunque la sevillana presenta mejor calidad artística y rasgos más avanzados que la gaditana. Asimismo, estas Vírgenes se diferencian en el dibujo de las cejas, siendo más arqueadas en la Virgen de Alcalá de los Gazules.

En el mismo año, Martínez Montañés realizó otras ocho imágenes de la Virgen del Rosario por encargo del fraile dominico Cristóbal Núñez con destino a las provincias de Chile[10], un monje cuyo apellido coincide con el dominico que promovió la devoción del Rosario en Santiponce. Por tanto, podemos pensar que Montañés pudo haber realizado la primera imagen que tuvo la Hermandad desde su fundación en 1581, la cual desaparecería o quedaría destrozada por la inundación de 1603. Posteriormente, planteamos como hipótesis, la Hermandad o los frailes jerónimos encargaron una nueva imagen a uno de los artistas del círculo de Martínez Montañés, con la posibilidad de que fuera el, entonces, joven Juan de Mesa que seguiría los rasgos generales de la primera imagen, aportando un nuevo aire y una nueva expresión.

Los valores artísticos de la escultura de la Virgen del Rosario con el Niño en sus brazos se completan con otros elementos plásticos y simbólicos: vestiduras, corona y ráfaga. Las dos últimas piezas de platería fueron realizadas en la segunda mitad del siglo XVIII y fechan una nueva etapa de esplendor que vivió la Hermandad antes de las dificultades del siglo XIX.

Nota Final: Extracto del artículo realizado por D. Pedro Respaldiza para el Boletín extaordinario con motivo de la Coronación Canónica de Nuestra Señora Mayo 2008.

“En 26 de Octubre de 1618 propuso nuestro padre fray Álvaro de Yniesta a los padres capitulares si querían dar alguna tierra para que sembrasen los de Santiponce un pegujal para hacer una imagen de talla de Nuestra Señora del Rosario con su hijo en brazos y vinieron todos en que den seis fanegas de sembradura”

Este interesante documento nos informa de la ayuda que aporta el monasterio a los vecinos de Santiponce, que deseaban hacer una nueva imagen de la Virgen del Rosario. Con su esfuerzo, labrando el terreno cedido, pretendían conseguir los medios necesarios para sufragar los gastos de su ejecución, que posiblemente se realizara en fecha próxima a este acta. Por lo que su cronología podríamos fijarla hacia 1618. Con este documento adquiere mayor sentido el término de “Ntra. Señora del pueblo de Santiponce” con el que hemos visto que se la designa postriormente, ya que todo el pueblo era hermano de la cofradía y con el esfuerzo de los vecinos del pueblo se realizó su imagen.



[1] ROMERO TORRES, José Luis. “El arquitecto de retablos Luis de Figueroa y la reforma de la Sala Capitular (1634)”, Actas Simposio San Isidoro del Campo, 1301-2002. Celebrado en el año 2002. Sevilla, Consejería de Cultura, 2004, p. 296.

[2] GESTOSO PÉREZ, José. Sevilla Monumental y Artística, Sevilla, 1892 (reed. 1984), t. III, p. 583.

[3] GESTOSO PÉREZ, José. Sevilla… t. III, p. 567.

[4] HERNÁNDEZ DÍAZ, José. Juan Martínez Montañés (1568-1649), Sevilla, 1987, pp. 119 y 125, fig. 90 y 96.

[5] CANO NAVAS, María Luisa. El Convento de San José del Carmen de Sevilla, Las Teresas, Sevilla, 1984, pp. 79-81, fig. 10.

[6] LUNA MORENO, Luis. “Una obra de Juan de Mesa: La Virgen de la Misericordia, del Hospital de Antezana, de Alcalá de Henares”, Apotheca, 3, Córdoba, 1983, pp. 57-67.

[7] HERNÁNDEZ DÍAZ, José. Juan de Mesa. Escultor de Imaginería (1583-1627). Sevilla, 1972, pp. 70-71, fig. 10.

[8] ROMERO TORRES, José Luis y TORREJÓN DÍAZ, Antonio. “Niño Jesús, 1607. Francisco de Ocampo”, San Isidoro del Campo (1301-2002). Fortaleza de la espiritualidad y santuario del poder, Sevilla, Consejería de Cultura, 2002, pp. 176-179.

[9] GUERRA MARTÍNEZ, Jaime. "Nuestro Patrimonio. La Virgen del Rosario de Martínez Montañés". Alcalá de los Gazules, 2000, 90-92.

[10] HERNÁNDEZ DÍAZ, José. Juan Martínez Montañés (1568-1649), Sevilla, 1987, pp. 96 y 99.

Tiempo Santiponce

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